https://youtu.be/FI1xbEHJSFM
Por disposición del Ministerio Publico, la policía fiscal destruyó 10 mil litros de aguardiente por no ser apto para el consumo humano.
El noviembre del 2016, intervinieron a un local en el distrito de morales, las muestras fueron enviadas a un laboratorio de Lima, tras conocer los resultados, la fiscalía dispuso la inutilidad del aguardiente.
Los timbos, que se encontraban en calidad de custodia en la misma vivienda donde se intervinieron, fueron transportados en un camión al botadero de Yacucatina.
Al momento de la intervención de las autoridades el propietario no presentó permiso del ministerio de la producción para su comercialización.
No se descarta que el aguardiente habría sido adulterado con algún abono, uno de los causantes de cirrosis hepática para los consumidores.

