Tras la expropiación de viviendas por el proyecto de remodelación del aeropuerto, las casas deshabitadas en el ingreso al sector 10 de Agosto se han convertido en guarida de consumidores de drogas y pandilleros.
La falta de alumbrado público y el crecimiento de maleza agravan la inseguridad en horas de la noche.
Lidia Paredes García, teniente gobernadora, señaló que la zona es considerada vulnerable y que los vecinos esperan atención de las autoridades para poder celebrar su aniversario sin inconvenientes.

