En medio de dramáticas escenas de llanto, fue sepultada la pequeña Zoe quien murió luego de una semana de luchar por su vida tras recibir un impacto de la bala en la cabeza a consecuencia de un tiroteo en el asentamiento humano 10 de agosto.
Antes que el féretro sea colocado en el nicho, familiares y amigos expresaron su solidaridad con los deudos.
Para darle el último Adiós, hasta el cementerio privado de la Banda de Shilcayo, llegaron sus compañeros de jardín y le cantaron una canción que le encantaba, según dijo su profesora.
Luego el féretro fue colocado en el nicho escogido por los familiares.
Los padres de la pequeña en todo momento exigieron justicia.

